Equivocos Frecuentes Acerca de la Cultura Sefardi en Corea del Sur, por Moisés Stankowich

 
    Hace ya poco más de dos años que vivo en Seúl, capital de Corea del Sur. En este lejano país, doy clases de español y catalán en una universidad privada.

Con el contacto, primero con los estudiantes y, segundo, con el grueso de profesores coreanos y extranjeros, he podido constatar que la gran mayoría de ellos:

a) o no conocía la existencia de los sefardíes

b) o tenía unas ideas muy vagas y, con frecuencia, distorsionadas al respecto.

Fue por ello por lo que durante esos dos años, y en distintas publicaciones de la universidad en la que trabajo, me decidí a escribir algunos artículos introductorios que ofrecieran unos conocimientos mínimos con los que poder, al menos, tener una base para poder discutir sobre el tema sefardí.

Además, tuve la oportunidad de contestar, en un pequeño congreso de hispanistas coreanos que se celebró en Seúl, a todas aquellas preguntas que sobre el tema sefardí se me plantearon (a todas aquellas para las que yo tenía respuesta, claro).

De todos modos, ha sido sorprendente (y, a la vez, decepcionante) constatar la ignorancia y las ideas preconcebidas que sobre los judíos, en general, y sobre los sefardíes, en particular, corren por estas latitudes, no sólo entre los colegas coreanos sino también de otras nacionalidades.

A continuación, presento algunos de los equívocos más interesantes que surgieron en el citado congreso:

Una de las preguntas habituales fue la siguiente: "¿Se consideran también sefardíes a aquellos judíos que vivían en la Península Ibérica antes del Edicto de Expulsión promulgado por los Reyes Católicos en 1492?" La respuesta es no. Así, los especialistas se han puesto de acuerdo para no denominar de igual modo a los judíos pre-Expulsión y a los judíos post-Expulsión. Es lógico que así sea pues es necesaria una clara diferenciación entre unos y otros ya que sensiblemente distinta es la cultura que, por los avatares del destino, se desarrolló entre ambos grupos. Esas cultura y lengua españolas que se llevaron son, en palabras del profesor Iacob M. Hassán, "el núcleo a partir del cual se ha desarrollado una cultura sefardí autónoma y una también autónoma evolución de la lengua"(1). Ante esta situación es obvio que deban distinguirse unos de otros. Por ello, y parafraseando de nuevo al citado profesor, "prefiero decididamente la especificación del término sefardí reservada para lo judío hispano posterior a la expulsión, rechazando el neologismo semántico que supone su extensión a lo judío anterior a la expulsión. A esto último yo prefiero denominarlo sencillamente judío español o [...] judío de Sefarad"(2).

Otra notable confusión es la que envuelve a la denominación específica de la lengua hablada por los sefardíes. Aquí la pregunta habitual que se formulaba era la siguiente: "¿Verdad que la lengua de los sefardíes es el ladino?" Esta pregunta requería de una matizada respuesta. El distanciamiento de la península en que se encontraron los sefardíes asentados en el oriente mediterráneo y en los países balcánicos, truncado esporádicamente por viajeros españoles y por los criptojudíos que, a lo largo de los siglos XVI y XVII abandonaron España, llevó a que, con el paso del tiempo, su lengua fuera evolucionando de un modo independiente del español de España(3), dando lugar a una lengua específica que se ha denominado, entre otras, de las siguientes maneras: judezmo, judeoespañol, españolit, sefardí, ladino, jaquetía, etc. Abordando un poco más algunas de estas denominaciones, hay que decir que judezmo es la peculiar variante hispánica hablada por los sefardíes. Esta modalidad es también conocida como sefardí, atendiendo a la denominación genérica de sus hablantes; como judeoespañol, término descriptivo que pone de relieve su adscripción al área lingüística hispana (al respecto, dependiendo de esa área peninsular, encontramos otras judeolenguas en la península, tales como el judeocatalán, el judeoaragonés, el judeonavarro y el judeogalaico). El término jaquetía es el nombre dado al dialecto hablado por los sefardíes de Marruecos (4).

Y ya, en el término ladino es donde debemos hacer una aclaración puntual. Aunque a veces se ha llamado así al habla de los sefardíes -y de esta forma se la denomina en el actual Estado de Israel- en realidad, el ladino es la lengua resultante de pasar a palabras españolas (algo así como un calco) los textos litúrgicos escritos originalmente en hebreo. Se trata, pues, de una lengua artificial que, en un principio, se creó con una finalidad pedagógica: el hebreo era una lengua que, como se sabe, ya no se hablaba en la Edad Media, por lo que la mayoría de los fieles era incapaz de leer correctamente y entender el sentido de los textos religiosos. Por este motivo, se recurrió a ponerlos -calcarlos- en palabras castellanas -respetando en todo la sintaxis hebrea- para que el texto sirviera de guión a estudiantes, fieles y cantores sinagogales. A raíz de este uso, el ladino entró también en la liturgia pero, como puede ya deducirse, no era la verdadera lengua de comunicación en la vida cotidiana.

Incluso la investigación actual ha ido más allá y, gracias a los últimos trabajos de los profesorses Iacob M. Hassán en Madrid, Moshé Lazar en Los Ángeles e Isaac Jerusalmi en Cincinnati, se ha comprobado que debe llamarse ladino no sólo a la traducción calco de los textos sagrados en lengua romance, sino también a todo ladinamiento (o acto de poner en ladino) de lo que estaba en hebreo (5). Por todo lo arriba señalado, la respuesta a la pregunta de si el ladino es o no la lengua hablada de los sefardíes es, ahora, muy clara: No, los sefardíes no hablan ladino. No obstante, y antes de concluir la respuesta a la pregunta arriba formulada, hay que decir que no todos los investigadores están de acuerdo en utilizar una u otra denominación y que, a menudo, ésta no coincide con la que el propio sefardí utiliza en su quehacer diario (6).

Hubo alguien que, según lo que había aprendido en una prestigiosa universidad española, me pidió confirmación de si la lengua sefardí era un testimonio de castellano arcaico y fosilizado, en ocasiones empobrecido y marginal. Este aserto debía ser desmentido. En efecto Äle dijeÄ, la lengua sefardí conserva ciertas formas vulgares o no específicamente castellanas que el español del período clásico tendió a sustituir, resultando hoy día completamente anticuadas para el hablante moderno de español: ansí, aínda, muncho, asegún, estonces...). Sin embargo, la lengua sefardí, como toda lengua que alguna vez ha estado bien viva, ha innovado, por lo que posee formas o expresiones que el español peninsular nunca tuvo, así como el español posee formas que la lengua sefardí tampoco tuvo jamás. Y tampoco es cierto aquello de que la lengua sefardí es tan arcaica que, por tal motivo, sería de gran ayuda para el investigador que trata de elucidar el español antiguo.

Estas fueron las cuestiones más interesantes que, durante esa sesión, se plantearon entorno a la lengua sefardí. Naturalmente, el debate quedó abierto. No obstante, las cuestiones arriba mencionadas sirvieron para que yo mismo hiciera un ejercicio de reflexión crítico y me diera cuenta de que no sólo en el Lejano Oriente existe una visión distorsionada del acerbo cultural judío, sino también Ämucho másÄ en algunos sectores de la intelectualidad occidental. Horresco referens.

 

NOTAS

1. Hassán, I.M.,"Los sefardíes: concepto y esbozo histórico" en Los Sefardíes. Cultura y Literatura, VI Cursos de Verano en San Sebastián, San Sebastián 1987, p. 14

2. Ibid., p. 14

3. Romero, E., "Generalidades acerca de la literatura judeoespañola" en Los Sefardíes. Cultura y Literatura, VI Cursos de Verano en San Sebastián, San Sebastián 1987, p. 90

4. Lleal, C., El Judezmo, Barcelona 1992, p. 1

5. Véase nota 3 en Riaño, A.,"La Lengua Sefardí", Actes del Simposi Internacional sobre Cultura Sefardita, Barcelona 1993, p. 86

6. Harris, T.K., Death of a Language. The History of Judeo-Spanish, Newark 1994, pp. 20-29

7. Díaz-Más, P., Los Sefardíes. Historia, Lengua y Cultura, Barcelona 1986, pp. 110-111.

 
ABSTRACT

During two years in Korea, I realize that Korean students don't know much about the Jewish people. If you try to speak, for example, about the Holocaust, of course they can try to understand it but for them the Japanese atrocities, during the colonial rule, in their country is the most important issue in the world. Besides they know nothing about Sephardic Jews. The university where I teach is specialized in 24 major international languages. There's no Hebrew!!!

The majority of Korean professors and, also, Foreign ones (American, Latin-american, European...) have a limited knowledge on Jewish world. Some of them know something about Sephardic language (they say always ladino) but full of misundestandings.

 
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