Un texte en haquetia: Dezde que lleguí al Canadá,

Ecrit par Moïse Rahmani le 9 août, 2010

Avant tout, LA HAQUETIA explications

par Solly Lévy, Tangérois exilé à Toronto

Dezde que lleguí al Canadá,

Dezde que lleguí al Canadá, me metí bien metido en la comunidad de los Sefardim de Montreal. 90% de géntez de Marruecos que empesaron a emigrar a fináled de loz años 50 y la mayoría llegó como mozótroz a fináled de los 60. De todo había, como pasa siempre. g Gente de lo meg jorcito que se cuede hallar en el ‘olam pero tamién shol-lo y mol-lo y capía aburacada. (Shol-lo y mol-lo y capía aburacada significa fulano y mengano pero con matiz muy peyorativo.)

Entre loz uladen-nás (ár., gente bien), viñieron profesóred de la Aliansa, empleádoz de banco y de oficínaz, hómbred-de negocios, gente de comunidad que ya tenían experiencia, algúnoz hómbred-deznoga que lo primero que hizzieron fue formar un minián (grupo de diez hombres, lo mínimo para poder organizar servicios religiosos) por aquí y otro por acá, primero en cázzaz de ‘addama (en casas de la gente) y discuez en salítaz que alquilaban en laz grandes congregaciónez de loz Ashkenazim. Eran hómbrez y mug jérez de gran ‘anabá (hebr., modestia) que se dezvivían por sus famíliaz y por su comunidad, hómbrez y mug jérez que, aun sin ser grández intelectuález ni gránded-de kahal muy acabdalados (próceres adinerados de la comunidad), sabían que staban sembrando pal día de mañana y tódol-los sacrificios que hazían pa mantener esa comunidad, todavía en pañales, como aquél que dize, tódoz esos sacrificioz de tiempo, de trabajo y tamién de chavitos, todo los parecía poco.
¿Quién se acorda hoy en día de esos pioneros? No voy a dar nombres porque no los pedí permiso y no quiero ir en contra de esa ‘anabá suya que dishi. Discued-de estos sordádod-y sordádad-de primera línea, empecímoz a ver otra clase de g géntez entre los que se ocupaban de la comunidad. Géntez brillantes, hay que dizirlo. Tódoz muy güénoz y muy trabajadores, que hizieron cózzaz que ya entraron en la historia : eznógaz, escuélaz, óbrad-de caridad, actividades pa los jovenés, programs pa loz-zekenim (los ancianos), de todo. Pero esa ‘anabá tan noble de los primeros que llegaron, bien pronto se perdió, bien pronto dezapareció cazi – digoy bien cazi – por completo.
Muncho tengoy aún que contar sobre la historia de esa comunidad. Pero ánted-de siguir, tengoy que confesionárboz una confesión. Entre parentescos estas palabras que acabaid-de oyer no sones haquetía. Son palabráz españolas trocadas porque no sepoy cómo se dizen derecho. ‘‘Confesionárboz una confesión’’ y ‘‘entre parentescos’’ son arrevoltínaz míaz de mi cabesa y no xisten en ningún diccionario. Ansina es que por favor, no laz aprendáis que vos tomaran por mohlates como mí. Repaso: un mohlat ez un darbeado que ez un hamaqa que ez un soté que ez un loco. Lo que qizzi dizer es que si voz ambezáis (ambezar, enseñar; palabra mucho más corriente en ladino que en haquetía) que si voz ambezáis a hablar como mí, lag j gentes se van a creer que vos hamqeatis (os enloquecisteis).
¿Cuál ez la confesión que vos tengoy que confesionárboz? Es que en este capituló y en algúnod-de loz venideros, voy a tener un problema con el lashón hará’ (hebr., lit.: lengua de mal, maledicencia, es decir divulgación de algo verdadero pero que perjudica a otra pesona, haciéndole cobrar mala fama; a no confundir con la calumnia que consiste en difundir falsos rumores que perjudican a otra persona o entidad).
Grave problema el que voy a con el lashón hará’. Ya voz dishi que ‘‘voz prezentaré – sin dar nombres. – gua claro – unos cuantos personájez excepcionáled-de muestra comunidad.’’ El güen g judió nuncua no laisnea (nunca habla mal) de nadie, ya cuedan ser verdádez lo que dize au mentíraz, nuncua salen de su boca palábraz con málaz intenciones. Pero, como no voy a emmentar ningún nombre, a lo mejor se me perdona este ‘avón (pecado). Y ademaz lo que voy a dizer lo diré sin maldad, gher pa hazervos pasar un güen rato y también pa dar algúnaz lecciones, porque lo que yo hagoy es teatro de rizza y disheron loz antiguos que el teatro castigat ridendo mores que con la rizza emmenda la conducta del hombre. Esa frase le gustaba muncho a mi haber (hebr., amigo) Molière y la repitía cuando le daba la gana. Y yo tamién, ansina es que…

9Août

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